[Minghui Net] Quería compartir mi experiencia de cultivación con una compañera practicante durante este último año y medio.
Hace tiempo que contaba mucho con la opinión de la practicante A, ya que en este momento ella lo estaba pasando mal en su vida personal y profesional. Me contaba todos sus problemas y yo le escuchaba y aconsejaba todo lo que podía. Cada vez que teníamos oportunidad, intercambiábamos basándonos en el Fa y leíamos conferencias. Ella también me ayudaba señalando mis apegos benevolentemente.
Pero el tiempo pasaba y mientras tanto surgían muchas cosas, y de una u otra manera empecé a descuidarme en cuanto al habla y mi comportamiento. Cuando veía algo en ella, que no lo estaba haciendo bien en la cultivación en vez de señalárselo directamente, lo contaba a los demás compañeros practicantes, pidiéndoles consejos.
Por una parte quería ayudarla, pero por otra, para aparentar o lo que fuese, cuando mis compañeros me preguntaban acerca de ella, empecé a contarles las cosas personales que ella me había contado, con la excusa de que quería ayudarla, pero en el fondo sentía que era para presumir, aparentar, criticar etc. La verdad es que en ese momento no podía detectar qué era lo que me impulsaba a actuar de esa manera, pero sentía que estaba en el camino equivocado.
En una ocasión, quedamos en leer conferencias juntas con otros dizi en la oficina, pero no me presenté, ya que había contado sus asuntos personales, y no quería que se enterase que detrás de todo eso estaba yo. Aquí se reveló mi falta de compromiso y compasión hacia ella. Después de haberme confesado sus asuntos, no fui capaz de aplicar el principio de cultivar el habla y ser honesta y directa a la hora de decirle la verdad. Shifu, nos señala en la Lección Octava (Zhuan Falun):
“Nosotros nos exigimos de acuerdo con el estándar de xinxing de una persona que refina gong; con manejar bien qué se debe decir y qué no se debe decir, ya está bien”.
Ella sufría muchísimo, pero a medida que pasaba el tiempo y teníamos ocasión de hablar veía las cosas negativas que hacía y luego las comentaba a los compañeros. Tomábamos decisiones para que ella viniera a leer conferencias o el Fa con nosotros e intercambiar. Mientras tanto, inconscientemente mi ego y los apegos de complacencia y hablar de los demás crecían. En un instante supe, que un día, ella se iba a enterar de todo eso, pero no hice nada al respecto por miedo de perder la cara.
Cuando llegó ese día, realmente me di cuenta del daño que le había hecho a ella y a mí misma, y que era demasiado tarde para arreglarlo. Me sentí muy avergonzada, sin darme cuenta me había descuidado y dejado llevar por los apegos y corazones de la gente común. En estos últimos meses ella, ya no contaba conmigo y se relacionaba más con otra practicante, por lo tanto, me surgió el corazón de envidia, cuando descubrí que ya no quería compartir e intercambiar conmigo.
Aquí me gustaría recordar las palabras del Shifu en la Lección Séptima de Zhuan Falun, acerca de la envidia:
"Este problema del corazón de envidia es muy grave porque involucra directamente el asunto de si podemos cultivar la perfección o no. Mientras la envidia no se elimine, todos los corazones que la persona ha cultivado y refinado se vuelven muy frágiles. Acá hay una regla: si el hombre, en el transcurso de la cultivación-refinamiento, no elimina el corazón de envidia, no puede obtener el Fruto Recto, absolutamente no puede obtener el Fruto Recto".
Estos días cuando entraba en la oficina sentía el descontento de mis compañeros en la atmósfera por ese comportamiento mío, o eso es lo que percibía dentro de mí y sé que debería haber hecho el intento de corregir ese error sin miedo y de esa manera evitar todo el daño a mis compañeros.
Una mañana cuando llegué a la oficina alguien había puesto (colocado) un cartel en la puerta de La Gran Época, donde se podía leer: “¿Has tenido hoy un pensamiento negativo hacia algún compañero? …piénsalo, si es así pues cámbialo porque él también tiene cosas buenas. Shifu quiere que seamos compasivos”. Este mensaje me hizo reflexionar otra vez y comprender que como dizi, tengo que tener en la mente en cada momento una actitud compasiva hacia todos los compañeros practicantes.
A veces no podemos detectar si hemos obrado bien o mal y qué relación hay detrás de los asuntos y las tribulaciones que se presentan en nuestra cultivación. Pero siento, que dentro de mí he querido ayudarla, pero por falta de compasión y entendimiento no he seguido los requisitos de Dafa.
Shifu, también, en la Lección Séptima (Zhuan Falun) dice:
“En las religiones se clasifica al ye como ye benigno y ye maligno; pero sin importar si es ye benigno o ye maligno, aplicando el vacío de la Escuela Fo o la nada que explica la Escuela Dao, no se debe hacer nada, por eso ellos dicen: ”Entonces, no hago nada”. Esto es porque no se ve la relación causal y predestinada del asunto, es decir, si este asunto es, en definitiva, bueno o malo y qué relación casual y predestinada existe. Un cultivador corriente que no tiene un nivel tan alto no puede ver estas cosas, por eso teme que algo aparentemente bueno en la superficie, una vez que lo haga, pueda resultar ser algo malo".
Esta lección y esta experiencia me han servido para entender el significado más profundo de la compasión, sin miedo a afrontar los apegos, sacarlos a la luz y eliminarlos cuanto antes. El gong que llevamos los dizi tiene energía muy poderosa y si no nos comportamos apropiadamente podemos hacernos daños irreparables.
Espero que mi experiencia pueda servir a los demás compañeros y que de esta manera mejoremos y actuemos con compasión hacia los demás y lograr éxito en la cultivación.
Si hay algo inapropiado en mi experiencia señálenmelo, por favor.