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Hace tres años y medio varios practicantes españoles decidieron comenzar a publicar la edición española de La Gran Época. Por aquel entonces yo comenzaba a andar los primeros pasos de mi cultivación, que desde entonces ha estado muy ligada al periódico. Tal y como Shifu ha mencionado en varias ocasiones, pasamos de no saber cómo hacerlo a ir sabiendo cómo hacerlo.
Durante este tiempo, muchos practicantes de distintas partes del país han hecho un gran esfuerzo para que el periódico cumpliera cada vez mejor con su misión de salvar seres conscientes, con el apoyo de los practicantes de Argentina, cuyo trabajo y dedicación al periódico ha sido fundamental para que la edición de España pudiera realizarse.
Gracias al esfuerzo de estos practicantes hemos ido superando dificultades, y hemos ido mejorando poco a poco diversos aspectos del periódico: el diseño, el contenido, la publicidad, la distribución. Aún nos queda mucho por mejorar, pero estos días estoy más motivado que nunca, porque veo que cada vez entendemos mejor que debemos trabajar todos juntos como un cuerpo para poder salvar a más seres, y que nuestros medios de comunicación son la herramienta con la que contamos para llegar a una mayor cantidad de personas.
A continuación voy a compartir con vosotros mi experiencia en las ventas de publicidad, no sólo porque es la clave para el crecimiento del periódico, sino porque ha sido muy importante, y sigue siendo muy importante para mi propio crecimiento en el camino de mi cultivación.
1. Superando mi temor a la publicidad, abandonando el miedo a hacer algo sin formación
Ser comercial, salir a vender algo, incluso mis propios trabajos audiovisuales, era algo que siempre había considerado imposible para mí. Siempre he tenido la noción de que era incapaz de vender algo, y además la venta es algo que había despreciado toda mi vida. Sin embargo, esto es precisamente lo que necesitamos hacer ahora para que el periódico pueda continuar con su labor.
Cuando Shifu mencionó por primera vez que todas las ediciones del mundo debían ir dejando las aportaciones de los practicantes, y debían entrar en un ciclo positivo, sentí una enorme presión sobre mí. En mi interior había una lucha muy fuerte, porque sabía que alguien tenía que hacerlo, y yo tenía el tiempo para ello, pero incluso ponerme traje y corbata para mí suponía un tremendo sacrificio.
Los meses pasaban y el miedo a no hacer las cosas bien, a no tener la habilidad suficiente, a no actuar de forma profesional me paralizaba y no conseguía dar un paso adelante. Me ponía excusas como que necesitaba que me dieran un curso, no tenía tarjetas de visita, no sabía por donde empezar, etc... . En realidad todo se basaba en el apego a lo que los demás pensaran de mí, a que me vieran incompetente, poco profesional, inmaduro, etc...
Durante gran parte de mi vida siempre he tratado de crear una imagen ante los demás de ser una persona con mucha habilidad y mucho conocimiento en todo lo relacionado con la cultura, el cine, la música, la literatura, porque de alguna manera eso me daba cierta seguridad en mí mismo. Por lo tanto, a la hora de enfrentarme a algo como la venta de publicidad, para lo que no tenía ninguna formación, ni conocimiento, me sentía muy inseguro, y no me gustaba la idea de transmitir esa inseguridad a la hora de representar al periódico. Sin embargo me doy cuenta de que esto era una excusa, lo que realmente me importaba era mi imagen, y no la imagen del periódico. Era el apego a mí mismo lo que me impedía dar el paso adelante, y superar este miedo. Y con este miedo me fui al Fahui de Europa en Varsovia, en 2007, donde tuve la oportunidad de intercambiar con varios practicantes de otras ediciones involucrados en la venta, que me animaron a superar diversos miedos gracias a sus experiencias.
Pocos días más tarde, me armé de valor, me puse mi único traje (que no utilizaba desde hacía años), y salí a buscar publicidad bajo una intensa lluvia. Ni el dolor que me producían los zapatos, ni la incomodidad del traje, ni la constante lluvia lograron que me echara atrás. Sabía que ninguna dificultad o interferencia iba a poder con mi firme determinación. Y así entré en el primer negocio que me pareció apropiado, una tienda de arte muy lujosa. Cuando iba a empezar a hablar con la persona encargada de la tienda, de mi boca salió una bocecilla asustada y entrecortada que no recordaba haber oído nunca. Mi voz es grave, y esa bocecilla parecía la de un ratoncito pidiendo clemencia por su vida. El miedo me paralizaba y sólo conseguí presentar brevemente el periódico y dejar una tarjeta. Cuando salí de allí, tenía una sensación contradictoria. Por un lado sentía una vergüenza muy grande, y estaba molesto por no haber representado al periódico de mejor manera. Pero por otro lado, tenía la sensación de haberme quitado un peso enorme de encima. Me había enfrentado a muchos miedos, el miedo a hacer mal mi trabajo, el miedo a equivocarme, el miedo a lo que pudiera pensar la persona de mí y del periódico.
Aunque no era consciente de ello en aquel momento, había dado un paso importante en el abandono del apego a mí mismo. Esta pequeña experiencia me dio tranquilidad para pensar que nada era tan complicado, ni tan grave, mientras mantuviera un corazón firme y recto. Con este pensamiento visité varios negocios más ese mismo día, y cada vez me iba sintiendo más cómodo y tranquilo, en cada visita aprendía algo, fijándome en lo que había dicho, en lo que había olvidado decir, etc... Ese día volví a casa sin miedo a la publicidad y agradeciendo a Shifu que me diera esta oportunidad para salvar seres conscientes, y enfrentarme a apegos, que de otro modo me hubiera sido difícil enfrentar. Mi miedo a la publicidad había desaparecido, y con él mi miedo a hacer algo profesionalmente para lo cual no tenía formación alguna.
2. La búsqueda de publicidad como oportunidad para identificar y limar apegos
Pero no era solamente este apego a mí mismo el que fui identificando y limando gracias a mi trabajo de ventas, sino también una infinidad de apegos tras los cuales éste se escondía.
Poco después de empezar con las visitas de publicidad, y ya acostumbrado a llevar traje y zapatos, fui a visitar al encargado de publicidad del Ayuntamiento de un pueblo donde distribuimos el periódico. La persona estaba muy reacia a hacer publicidad, y dijo que era un periódico con una ideología política y que no le interesaba, adoptando una postura de cierta prepotencia hacia mí, lo cual me movió mucho el corazón, y me hizo actuar de forma competitiva con él para contrarrestar sus argumentos. Entonces, el hombre se enfadó mucho y dio por terminada la visita, dejándome con la palabra en la boca. Cuando salí de allí me sentía muy mal, miré dentro y vi que mi corazón se había movido por mi apego a la competencia y a validar mi idea, lo cual no sólo había afectado al periódico, sino también a la salvación de esta persona.
La próxima vez que contacté con esta persona, ya había aprendido la lección, y con toda la compasión y la rectitud que pude, le pedí que nos dejara distribuir los periódicos en su Ayuntamiento. Tras varias llamadas, finalmente accedió, y más tarde tuve la oportunidad de agradecérselo en persona, borrando todo pensamiento negativo hacia él y tratándole con humildad y compasión. Mi apego a la competencia aún no ha sido eliminado completamente, pero gracias a este incidente pude identificarlo para empezar a eliminarlo.
La búsqueda de publicidad me ha ayudado a identificar muchos apegos, como la dificultad para aceptar las críticas, el corazón de preocupación, o el apego a la exultación y la ostentación, pero si dedicara un ejemplo a cada uno de ellos, esta experiencia de intercambio se alargaría demasiado. Así que solamente voy a extenderme en un apego que me afectó especialmente en mi trabajo de ventas: el apego a obtener resultados.
3. Superando mi apego a los resultados a través del trabajo en equipo
Durante un largo periodo de tiempo dejé de buscar publicidad con la excusa de que estaba muy ocupado con otros aspectos del periódico. En realidad, la falta de resultados inmediatos me desanimaba mucho y poco a poco fui dejando de hacer llamadas y visitas. Más tarde descubrí que tenía un apego a los resultados muy arraigado, y que este era la causa de que abandonara mi trabajo de ventas.
Shifu dijo en "Exponiendo y enseñando el Fa en el Fahui del Área Metropolitana de Nueva York 2003":
"Cuando hacen cosas, considero el proceso lo más importante, porque durante el proceso ustedes pueden hacer que la gente vea la verdad, durante el proceso pueden salvar a la gente del mundo, y durante el proceso pueden revelar la verdad".
Más adelante en el mismo párrafo Shifu dijo:
"La clave está en poner énfasis en hacer bien lo que debes hacer durante el proceso, y los resultados serán los que deban ser".
Cada vez que participaba en algún proyecto de Dafa ponía mucho énfasis en los resultados, ya fuera el número de firmas conseguidas, o el número de medios que asistían a una conferencia de prensa, y no consideraba el proceso como lo más importante. Sin embargo, esto cambió, cuando formamos nuestro primer equipo de ventas, y establecimos una "oficina" en un pequeño cuarto de la clínica de un practicante.
Cada mañana durante varios meses, nos juntábamos en nuestra pequeña oficina, para buscar posibles clientes, hacer llamadas, hacer visitas en pareja, estableciendo así no solo un ambiente de trabajo, sino también un ambiente de cultivación. Un día a la semana estudiábamos el Fa juntos, y a menudo intercambiábamos sobre nuestra cultivación, además de ayudarnos mutuamente dándonos consejos sobre cómo mejorar nuestras llamadas, o nuestra presentación en las visitas, etc... Aunque no teníamos ninguna estrategia demasiado clara, sí sabíamos que teníamos que seguir adelante con nuestro trabajo, fueran cuales fueran los resultados. Cuando alguno de nosotros se encontraba un poco desanimado, siempre otro recordaba que no debíamos preocuparnos por los resultados y que debíamos seguir adelante firmes, con una actitud positiva, y con pensamientos rectos.
Algunas de las publicidades que conseguimos se consiguieron muy fácilmente, a través del teléfono, sin conocer personalmente al cliente, después de haber estudiado el Fa juntos, y haber mandado pensamientos rectos. Y, sin embargo, otras publicidades se consiguieron meses después de haber contactado con el cliente, cuando menos lo esperábamos, pero de forma igualmente sencilla.
Realmente nos habíamos centrado en hacer bien nuestro trabajo durante el proceso, y cuando nos habíamos olvidado de los resultados, estos empezaron a llegar.
4. Buscando publicidad para la edición europea de Da Ji Yuan
A pesar de que los practicantes chinos en España nos habían dicho que era muy importante que consiguiéramos publicidad para Da Ji Yuan, a mí siempre me pareció una tarea muy difícil ya que distribuimos muy pocos periódicos chinos España, por lo que seria complicado buscar publicidad. Pero gracias al intercambio con un compañero chino, fui dejando esta noción a un lado, sustituyéndola por pensamientos rectos.
En la primera visita que hicimos a un posible cliente, aún me preocupaba si nos preguntaran por la cantidad de periódicos que distribuíamos, y esta preocupación se reflejó en una falta de seguridad por mi parte, que afectó negativamente a la presentación que hicimos. Más tarde, tras varios intercambios de entendimientos con los compañeros practicantes, aprendí poco a poco que hacer hincapié en las virtudes del periódico era lo más importante, además de transmitir la idea de que se trataba del periódico chino más extendido en el mundo y en Europa.
Esto sucedió con una agencia de medios, que entre sus clientes tiene a una línea aérea muy importante. Cuando hice mi primera y única visita a esta agencia, no llevaba más que un ejemplar de Da Ji Yuan y unas tarjetas, pero mi mente estaba muy clara, y mis pensamientos rectos eran fuertes. Después de una breve presentación, en la que tuve la oportunidad de aclarar la verdad, y sin aportar ningún documento, las personas con las que me reuní habían entendido que se trataba realmente del periódico chino más importante del mundo, y mostraron mucho interés en que su anunciante se anunciara cuanto antes. La línea aérea iba a comenzar una campaña en poco tiempo, así que me pidieron que les hiciera una propuesta comercial. Después de varios días de espera, decidí llamar para ver cómo iba el proceso, pero su respuesta fue que el cliente no se había decidido aún. Esto se repitió durante varias semanas, hasta que decidí dejar de llamar, para retomarlo más adelante.
De repente un día, 3 o 4 meses más tarde, recibí una llamada de uno de los comerciales de esa agencia (otra persona distinta de las que había conocido en mi visita), diciendo que la compañía aérea quería anunciarse dos veces con una página completa en Da Ji Yuan. Al mismo tiempo, otra agencia que se encarga de la publicidad en Internet para esta aerolínea, y que había contactado con nosotros un año antes a través de la web en español de La Gran Época, también nos dijo que su cliente quería anunciarse en la web de Da Ji Yuan durante un mes.
Un caso similar sucedió con otra empresa con la que fuimos manteniendo contacto durante meses, hasta que un día llamamos para presentar nuestras nuevas tarifas, y "casualmente" nos dijeron que iban a participar en una feria en Italia y que les interesaba anunciarse en nuestro periódico porque estaba presente en toda Europa. El mismo día que hicimos la visita cerramos el contrato para 4 inserciones. Unos días después de que terminara la feria en Italia, un compañero practicante me sugirió que llamara a esta empresa para preguntar qué tal le había ido con la publicidad. Llamé inmediatamente y su respuesta fue que la publicidad había sido efectiva, que habían ido algunos chinos a la feria con el recorte de su anuncio en nuestro periódico. Entonces se me ocurrió preguntarles si también estarían interesados en anunciarse en nuestra web, o en nuestra televisión, y me respondieron que les interesaba mucho la televisión, la web, y el periódico chino en Argentina, y que les pasáramos la información.
Durante los meses que duró este proceso, no nos desanimamos, seguimos intentándolo porque sabíamos que estas empresas tenían que anunciarse en nuestro periódico, sentíamos que habíamos plantado una semilla que crecería si debía hacerlo. Me sentía satisfecho porque habíamos podido aclarar la verdad a esas personas, y ellas habían entendido verdaderamente la grandeza de nuestro periódico. Creo que estos resultados no se consiguieron gracias a nuestra habilidad en las ventas, sino gracias a la fortaleza de nuestros pensamientos rectos y a la ayuda de Shifu.
5. Mejorando la distribución a través de la coordinación y cooperación
De todos los aspectos de la edición española de La Gran Época, la distribución es probablemente el que más cambios ha experimentado, y también el que más esfuerzos ha requerido por parte de muchos practicantes. Todos han dado lo mejor de sí para que no se desperdiciara ni un sólo ejemplar, y que estos pudieran llegar al mayor número de seres conscientes.
En los últimos meses, siguiendo la reorganización general del periódico, y basándonos en una estrategia de ventas centrada en pequeñas y grandes empresas con clientes de alto poder adquisitivo, decidimos hacer algunos cambios en la distribución de acuerdo a esta nueva estrategia. Anteriormente distribuíamos periódicos en las sedes de los principales partidos políticos y en los principales medios de comunicación. Pero tras hacer un pequeño seguimiento, descubrimos que muchos de estos periódicos no llegaban a las personas que nos interesaban, e incluso en algunas ocasiones acababan en la papelera. Así que decidimos implementar un sistema de envío por correo para asegurarnos de que los periódicos llegaban a todos los diputados del Congreso y del Senado de España y a los directivos de los principales medios de comunicación, con un triple objetivo: Dar a conocer el periódico, aclarar la verdad a estas personas, y convertirlas en lectores habituales, y por lo tanto, clientes potenciales de nuestros posibles clientes.
Al poco tiempo de comenzar con esta distribución, varios medios de comunicación se han puesto en contacto con nosotros, bien para hacernos alguna entrevista que nos ha dado la posibilidad de aclarar la verdad en medios importantes, o bien para pedirnos información sobre China. A medida que vayamos teniendo más ingresos por publicidad, podremos expandir esta forma de distribución, y empezaremos a enviar periódicos a los directivos de grandes empresas. De esta manera, conseguiremos además que estas empresas nos conozcan antes de que vayamos a ofrecerles publicidad.
Estos rápidos resultados han sido un reflejo de nuestro trabajo en equipo y nuestra capacidad para organizarnos. El equipo de distribución ha sido el primero en reestructurarse, y a través de una coordinación eficiente se ha logrado que numerosos practicantes colaboren de forma organizada para conseguir este objetivo. Para mí es el ejemplo que debemos seguir en todos los demás departamentos del periódico, puesto que sólo unidos como un cuerpo podremos alcanzar nuestro objetivo de salvar más seres conscientes, de manera más efectiva.
6. Cultivarnos bien nosotros mismos es la base para cumplir con nuestra misión histórica
Para terminar me gustaría comentar las siguientes palabras de Shifu en "Al Fahui de Brasil":
"Los Dafa dizi son la esperanza de salvación para cada grupo étnico. Si van a hacer bien la tarea de salvar seres conscientes, primero tienen que cultivarse bien ustedes mismos. Solamente estudiando más el Fa pueden ampliarse vuestros pensamientos rectos, y solamente estudiando bien el Fa pueden los Dafa dizi cumplir con su misión histórica".
Somos la esperanza de salvación para cada grupo étnico. ¿Cómo podemos llegar a tantos millones de personas, siendo tan pocos dizis? En España hay aproximadamente un dizi por cada millón de personas, y los hispanohablantes son muchos millones de personas más en Sudamérica, donde el número de dizis también es pequeño. Salvar a tantos seres aclarando la verdad cara a cara, o distribuyendo folletos, nos llevaría décadas, y puede que algún siglo, pero todos sabemos que no tenemos tanto tiempo. Así que, ¿cómo podemos salvar a todo un grupo étnico en tan poco tiempo? Para alcanzar tal objetivo, es muy importante aprovechar nuestros medios de comunicación existentes.
Sin embargo, para que estos se desarrollen hasta alcanzar el estándar requerido para tal objetivo, es necesario primero que nos cultivemos bien nosotros mismos, y para ello debemos estudiar más y mejor el Fa, porque sólo entonces nuestros pensamientos rectos serán amplios. De esta manera, trabajando unidos como ese puño que dice Shifu, superaremos cualquier obstáculo, no solo para la salvación de los seres conscientes, sino también para nuestra propia maduración como cultivadores del Fa del cosmos.
Este es mi entendimiento en mi limitado nivel.
Gracias Shifu
Gracias compañeros practicantes