
Sobre este informe
En el otoño de 1999, justo dos meses después de que el Presidente Jiang Zemin emitió la prohibición de Falun Gong en China, comenzaron a aparecer las primeras informaciones sobre practicantes de Falun Gong haciendo peticiones pacíficas en la Plaza Tiananmen. Desde entonces, casi a diario aparecen practicantes de Falun Gong en la Plaza Tiananmen, silenciosamente, adoptando una posición de meditación de Falun Gong o levantando banderas por encima de sus cabezas. En cuestión de segundos, policías uniformados y de civil, se lanzan sobre estos practicantes, los arrojan al suelo y los arrastran hacia los furgones policiales.
Esto se ha convertido en una escena común en la plaza y ha sido tema de numerosos artículos de periodistas de Beijing durante los pasados seis años. De la Plaza Tiananmen, ellos son llevados a los centros de detención, su "crimen" de apelar por Falun Gong es registrado y el destino que les espera después es a menudo brutal, a veces fatal. Muchos son devueltos a sus regiones de origen donde son retenidos durante largos períodos de tiempo, unos son enviados a campamentos de trabajo sin previo juicio, otros son torturados e incluso asesinados mientras están en custodia. Y todavía, hasta el momento ellos continúan yendo a la Plaza, día tras día. A veces solos y otras veces en pequeños grupos, pero siempre con el objetivo en mente de hacer una apelación pacífica para todos los que quieren escuchar que “Falun Gong es bueno”.
¿Por qué la Plaza Tiananmen?
Siendo personas comprometidas en una práctica espiritual personal, pacífica y que no tiene intereses políticos, ¿por qué los practicantes de Falun Gong escogen la polémica Plaza Tiananmen para hacer sus peticiones? La respuesta es quizás más simple de lo que muchos podrían suponer; ellos no tienen otro sitio adonde ir.
Hay una sección del gobierno comunista chino llamada la “Oficina de Apelación”. A través de esta oficina, los ciudadanos legalmente pueden registrar sus quejas o hacer una petición en cuanto a las injusticias. El acceso a estas oficinas es un derecho concedido a todos los ciudadanos chinos según la constitución china. Poco después de la prohibición de Falun Gong, sin embargo, ya no se permitió apelar en estas oficinas a los practicantes de Falun Gong. Los que intentaron hacerlo fueron capturados inmediatamente por la policía. Incluso hay informes de que la oficina de apelación en Beijing, cerca de la Plaza Tiananmen, quitó su letrero de la puerta de calle. Además, otros canales legales para apelar fueron rápidamente cerrados a los practicantes poco después de la prohibición. Por ejemplo, en el otoño de 1999, el gobierno chino comenzó a requerir a toda la comunidad jurídica la notificación al gobierno central antes de representar a un practicante de Falun Gong. Esto hizo casi imposible para los practicantes encontrar a un abogado en la búsqueda de justicia para las numerosas violaciones de derechos humanos que habían sufrido en las manos de autoridades del gobierno chino. Pronto incluso obligaron a propietarios en todo Beijing y alrededores a rechazar el alquiler de sus viviendas a practicantes de Falun Gong. A menudo en la estaciones de tren con destino a Beijing la policía detenía a los pasajeros para interrogarles, buscar en sus bolsos o hasta requerir que maldijeran una foto del fundador de Falun Gong antes de abordar un tren para Beijing. La presión se aplicaba por todos lados.
Mientras tanto, como cada vez más practicantes eran sacados de sus casas en medio
de la noche, agrupados en estadios y enviados a
trabajar a los campos de "reeducación" sin previo
juicio, la voz de los practicantes de Falun Gong
estaba totalmente ausente en los medios de
comunicación. En China, prácticamente toda la
televisión, la radio y periódicos son estatales. De
hecho, los medios de comunicación han sido uno de
los instrumentos más poderosos usados por el
gobierno chino para propagar sus directrices y
política, dedicando cada día las horas de mayor
audiencia para denunciar a Falun Gong y emitir
propaganda difamatoria sobre los que lo practican.
Por lo tanto, con las fuerzas del gobierno
movilizadas contra ellos, las vías legales y de
apelación cerradas, y con la televisión, la radio y
la prensa de todo el país demonizándolos, los
practicantes de Falun Gong se encontraron
abandonados y sin cauces de comunicación con sus
conciudadanos, y aún menos con el resto del mundo.
El Patio de
Beijing, el escenario del mundo
La Plaza Tiananmen no es sólo
un sitio favorito para los turistas (tanto
nacionales como extranjeros), es un símbolo de China
situado en el corazón de la capital del país. Los
practicantes de Falun Gong adoptaron la Plaza
Tiananmen como el lugar que les ofreció una
oportunidad entre todas las opciones cerradas. Sobre
la Plaza Tiananmen, ellos encontraron un lugar donde
podrían hacer una petición pacífica al mundo y ser
oídos. Ellos encontraron un lugar donde una breve
pista sobre las violaciones a los derechos humanos
que ellos han sufrido podría ser dada ha conocer.
Ellos encontraron un lugar donde una pequeña muestra
de brutalidad con la que son tratados sería visible
para todos. Pero sobre todo, ellos encontraron un
lugar donde podrían levantar una bandera por encima
de sus cabezas y, con la esperanza de abrirse camino
entre la pesada máquina de propaganda que los ha
tomado como objetivo, dar a conocer un ideal que
está en el corazón y la determinación de cada
individuo para asegurar la libertad de creencia,
conciencia y reunión; ellos han encontrado un lugar
para hacer saber a los demás que “Falun Dafa es
bueno”.
Y así, ellos han seguido
viniendo casi a diario y, a pesar de la certeza de
ser arrestados, encarcelados o hasta torturados,
siguen apelando al gobierno chino, a los transeúntes
y al mundo entero para terminar con la prohibición
de Falun Gong y detener la matanza de practicantes.
Las peticiones sobre la Plaza Tiananmen siguen hoy
en día, así como los que practican Falun Gong
continúan luchando por la libertad de creencia,
reunión y conciencia para los ciudadanos chinos y la
gente de todo el mundo.
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Tiananmen en las noticias
"¿Por qué la
policía los golpea así?"
Beijing, 6/7/2000
– Alrededor de las 9:08 a.m. del 1 de
julio, 7 ú 8 practicantes de unos 30 años
desplegaron 3 llamativas banderas de Falun Dafa
que decían “Aprecie, FOFA está delante de
usted", "El Falun rota para siempre", y
“Verdad, Benevolencia, y Tolerancia".
Aproximadamente un minuto más tarde, varios
policías y unas personas no identificadas se
precipitaron sobre ellos y comenzaron a
golpearles y darles patadas. Ellos se apoderaron
de las banderas. Un hombre de mediana edad que
estaba cerca gritó, "¡No golpeen a la gente!".
Entonces llegó un vehículo de la policía y se
los llevó a todos.
En aquel momento, otros 7 ú 8
practicantes jóvenes comenzaron a hacer el
segundo ejercicio de Falun Gong, “Estaca-parada
Falun". Levantaron las manos delante de sus
cabezas para hacer la postura "abrazando la
rueda frente a la cabeza". Ellos no bajaron sus
manos sin importarles cómo la policía los
golpeaba.
El susodicho vehículo
policial se dirigió hacia ellos. Dos
practicantes hombres aún sostenían sus manos
cuando fueron empujados hacia el vehículo. La
policía siguió golpeándolos en el vehículo.
Además, dos practicantes mujeres que parecían
campesinas también sacaron una pequeña bandera
cada una y las sostuvieron. La policía no tenía
tiempo para ocuparse de ellas. Fueron
arrastradas posteriormente al vehículo por un
agente mayor que iba vestido de civil. El
vehículo de policía se alejó. Un practicante
masculino gritó dentro del vehículo, "¡Falun
Dafa es bueno!”.
Una mujer de mediana edad no
aguantaba ver las escenas. Dijo tristemente,
"Ellos solamente practican los ejercicios. ¿Por
qué la policía los golpea así?".
La detención
es sólo el principio
La mayor parte de los medios de
comunicación occidentales no tienen realmente
en claro lo que les pasa a los practicantes que son
detenidos en la Plaza Tiananmen. De los testimonios
personales de los practicantes después de ser
detenidos, somos capaces de determinar el
procedimiento básico que sufren tras la
detención:
1.
Los practicantes son llevados a la estación
policial de Tiananmen. La policía los golpea,
tortura e interroga allí mismo con el fin de
obtener su nombre y dirección, para ponerse en
contacto con los oficiales de la oficina de
contacto de las ciudades natales de los
practicantes y llevarlos después al departamento
policial de su ciudad natal. Si hay demasiados
practicantes, muchos de ellos son trasladados a
otras estaciones policiales o centros de
detención de Beijing o de otras ciudades o
condados adyacentes para más interrogatorios.
2.
Si los practicantes se niegan a revelar su
nombre y dirección para poder quedarse más
tiempo en Beijing y seguir apelando, o para
proteger a sus familias y patrones del acoso
policial, serán torturados y humillados aún más,
hasta que entreguen la información que busca la
policía. Si algunos practicantes todavía no
ceden, pueden ser enviados a una oficina de
contacto al azar, o remitidos a un lugar más
cruel para ser maltratados aún más. Algunos
practicantes afortunados son liberados por la
policía.
3.
Después de ser enviados a las oficinas de
contacto de las administraciones locales, muchos
de los practicantes son maltratados o torturados
allí. Luego son enviados de nuevo a sus ciudades
natales. Lo que les espera allí son la pérdida
del empleo, la detención, la tortura, el trabajo
forzado, o condenas de cárcel. Sus casas
probablemente van a ser saqueadas, y sus
pertenencias personales pueden ser confiscadas
por la policía. Los miembros de sus familias
pueden ser acosados. Muchos practicantes bajo
custodia policíaca han sido torturados hasta la
muerte después de ser enviados lejos de Beijing.
4.
Las administraciones locales hacen un gran
esfuerzo para impedir que los practicantes vayan
a Beijing a reclamar la inocencia de Falun Gong.
Si la policía sospecha que un practicante tiene
la intención de ir a Beijing, él o ella son
detenidos o supervisados las 24 horas del día.
Les obligarán a escribir una “declaración de
garantía” prometiendo no ir a Beijing. Por lo
general, los practicantes son maltratados o
torturados si se niegan a seguir las órdenes del
gobierno.
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Atrapado en una mentira:
El “Índice sobre la censura”
informa sobre el incidente de la
“auto-inmolación”:
"... Un
artículo aparecido el 28 de noviembre de 1999 en
el periódico de Trabajadores Xi'an, sosteniendo
que la Sra. Zhang Zhiwen, una practicante de
Falun Gong de Weinan, provincia de Shanxi, quemó
a su hija de 6 meses y luego se suicidó
prendiéndose fuego. El incidente relatado fue
recogido por otros periódicos y difundido
extensamente causando reacciones de horror. La
historia fue investigada por ICHR y se
descubrió que fue completamente fabricada
–un
hecho admitido más tarde cuando los periódicos
chinos llamaron a funcionarios de Weinan para
verificar los detalles..."
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